La cultura indigena en Colombia

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De acuerdo con el censo realizado en el año 2005 por el Dane, en el territorio colombiano habitan un poco más de 42 millones de personas; de este total, 1.392.623 (3.43%) hacen parte de algunos de los 87 pueblos indígenas identificados en el país.
Aunque desde la colonización española el castellano se fue extendiendo como lengua predominante y hoy en día es reconocido como el idioma oficial colombiano, en el país se mantienen vivas 65 lenguas amerindias que se agrupan en 12 familias lingüísticas y una diversidad de dialectos, entre los que se encuentran Chibcha, Caribe, Arawak, Uitoto, Tupí, Tucano, Bora, Maku Puinave y Yaguas pebas; así como diez lenguas aisladas… entre las que se encuentran la Andoque, Awa, Cuaiquer, Kofán, Guambiano, Kamentsá, Páez, Ticuna,
Tinigua, Yaggua y Yaruro.
Los pueblos indígenas colombianos en general, conservan su exaltación hacia la tierra; de ella viven, en ella habitan, ella les entrega sus más preciados tesoros y a ella rinden tributo.

 

El periodo de colonización de tierras, de evangelización y “civilización”, a través de formas de gobierno como la encomienda y la mita, implicaron por una parte, la perdida paulatina de las costumbres ancestrales, fenómeno evidente en las comunidades indígenas del altiplano cundí boyacense, donde los Muisca tenían una fuerte presencia y por otra parte, la muerte de miles de nativos que no sobrevivieron a la ya consabidas enfermedades traídas por los europeos y a las condiciones de trabajo a las que fueron sometidos. Incluso, la historia reconoce que fue de tal magnitud la perdida de vidas indígenas en esa época que los españoles trajeron desde el África a esclavos para subsanar la escasez de mano de obra y servidumbre.
Tras cinco siglos de descubrimiento y colonización, son muchas las comunidades que han desaparecido y con ellas su cosmovisión de mundo. Las más vulnerables fueron las que estaban asentadas en la Ruta de los Conquistadores, que comenzó en el Darién en el año 1503, atravesó la costa Atlántica donde fundaron Santa Marta, pasaron por las riveras del río Magdalena, colonizaron las tierras antioqueñas y fundaron Santafé de Bogotá y Popayán en Cauca.
Las comunidades que resistieron al dominio español se internaron en zonas selváticas de difícil acceso para los colonos. Gracias a esta decisión, las etnias que se refugiaron en lugares como la Sierra Nevada de Santa Marta, las selvas de Amazonas, Guainía o Vaupés lograron mantener algunas de sus costumbres, las cuales, cinco siglos después, se mantienen.

 

 

En la actualidad, las comunidades indígenas son consideradas como poblaciones minoritarias y su presencia se restringe en su mayoría a las zonas rurales y a las áreas geográficas, hasta donde no llegó la estrategia expansionista del reino español y de otros países europeos como Portugal.

La mayoría de la población indígena se ubica en el área
rural del país en resguardos indígenas legalmente constituidos, en las parcialidades indígenas o en territorios no delimitados legalmente. Se encuentran ubicados en las regiones naturales como la selva, las sabanas naturales de la Orinoquía, los Andes colombianos, en los valles interandinos y en la planicie del Caribe.

La ley en Colombia afecta a los indígenas reconociendo su autonomía, territorios y jurisdicción propia (Art. 7, 246 CP), permitiéndoles autogobernarse con base en sus usos y costumbres, aunque siempre supeditados a la Constitución y leyes nacionales, y promoviendo la coordinación con el sistema judicial. Sin embargo, existen desafíos importantes en la implementación, como la necesidad de consultas previas efectivas y el cumplimiento de normas de salud y protección, que a menudo no se materializan, generando incumplimiento y vulneraciones a sus derechos fundamentales como el territorio, la cultura y la vida.

 

 

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